
La Alcaldía Local de Puente Aranda llevó a cabo el Museo Itinerante de los Pueblos Indígenas, una iniciativa que, gracias a los Presupuestos Participativos, llegó a distintas instituciones educativas para acercar a cientos de estudiantes a la riqueza cultural de los pueblos Yanacona, Pastos, Kamentsá, Kichwa e Inga. Esta experiencia transformó las aulas en espacios de encuentro, diálogo y reconocimiento profundo de las raíces ancestrales que conviven hoy en la localidad.
Cada jornada contó con la presencia de un sabedor, autoridad cultural y espiritual de su comunidad, quien abrió las puertas a un universo de relatos, símbolos, memorias y prácticas transmitidas de generación en generación. A través de su palabra, los estudiantes descubrieron que la cultura indígena no es solo un legado histórico, sino un tejido vivo que se sigue construyendo a diario, incluso en un territorio urbano como Puente Aranda.

Los sabedores compartieron elementos esenciales de sus cosmovisiones: la relación sagrada con la naturaleza, el valor espiritual del territorio, la fuerza que guardan las lenguas propias y la importancia del equilibrio comunitario como forma de vida. Trajeron consigo objetos tradicionales, tejidos, elementos rituales y plantas medicinales que permitieron a los estudiantes acercarse de manera sensorial y directa a los conocimientos ancestrales.
Estos objetos no solo representaron su identidad, sino que también sirvieron como puente para comprender cómo cada pueblo interpreta el mundo y su relación con él.
Uno de los momentos más significativos del museo fue la apertura para hablar de la memoria y del impacto del conflicto armado en las comunidades indígenas. Los estudiantes escucharon relatos sobre desplazamientos, pérdidas, luchas y procesos de reconstrucción que han marcado a estos pueblos en su llegada a Bogotá. Estas conversaciones no solo permitieron reconocer la historia reciente del país, sino que también fomentaron la empatía, el respeto y la comprensión de la diversidad como fundamento para la convivencia.
El Museo Itinerante se convirtió en una experiencia viva que trascendió la idea de una exposición tradicional. La interacción con los sabedores permitió que los estudiantes hicieran preguntas, expresaran reflexiones, relacionaran los conocimientos indígenas con su vida cotidiana y entendieran que la interculturalidad es un valor que se construye desde la escucha y el encuentro. Cada intervención dejó aprendizajes significativos sobre identidad, pertenencia, espiritualidad, memoria y territorio.

Esta iniciativa reafirma el compromiso de la Alcaldía Local de Puente Aranda con la inclusión, la protección de la diversidad cultural y el fortalecimiento de espacios educativos que promuevan el respeto por las múltiples formas de entender el mundo. El Museo Itinerante demostró que, cuando la cultura ancestral entra a las aulas, despierta curiosidad, sensibiliza y transforma la manera en que la comunidad educativa reconoce su entorno.
Con este proyecto, Puente Aranda sigue apostando por un territorio donde la diversidad no solo se respeta, sino que se celebra y se integra como parte esencial de la identidad local. El Museo Itinerante dejó una huella profunda en los estudiantes y reafirmó la importancia de abrir caminos para el diálogo intercultural, la memoria viva y la construcción de comunidad.