La Junta Administradora Local (JAL) de Puente Aranda cerró la primera quincena de diciembre con debates estratégicos y la aprobación del Plan Operativo Anual de Inversiones (POAI), fortaleciendo la planeación local.
¿Por qué fueron clave las sesiones de diciembre?
La primera quincena de diciembre representó un momento determinante para la JAL de Puente Aranda, no solo por tratarse del cierre del año fiscal, sino porque durante este periodo se definieron decisiones estructurales para el futuro de la localidad, especialmente en materia de inversión pública, planeación y control político.
Durante estas sesiones, los once ediles y edilesas mantuvieron una agenda intensa, técnica y participativa, demostrando que el ejercicio de gobierno local no se detiene, incluso en escenarios de transición administrativa o bajo modalidades virtuales.
El POAI: ¿qué se debatió y por qué es tan importante?
Uno de los ejes centrales del trabajo de la corporación fue el análisis y la aprobación del Plan Operativo Anual de Inversiones (POAI), instrumento que define cómo y en qué se invertirán los recursos del Fondo de Desarrollo Local.
En el debate, los ediles y edilesas hicieron énfasis en la necesidad de que cada proyecto tuviera un impacto real en el territorio, coherencia con el Plan de Desarrollo Local y un enfoque claro en las poblaciones que más lo requieren. Desde la corporación se insistió en que el POAI no es un documento técnico aislado, sino una hoja de ruta que debe responder a las dinámicas sociales, económicas y comunitarias de Puente Aranda.
Varias intervenciones resaltaron la importancia de priorizar la inversión con criterios de equidad, seguimiento y transparencia, reafirmando el papel de la JAL como garante del uso responsable de los recursos públicos.
¿Cómo se ejerció el control político?
Además del POAI, la JAL avanzó en sesiones de seguimiento y control político, en las que se revisaron compromisos institucionales, avances de proyectos y responsabilidades de las entidades vinculadas a la gestión local.
Este ejercicio permitió fortalecer el diálogo institucional con la Alcaldía Local de Puente Aranda, aclarar dudas técnicas y construir consensos alrededor de los principales retos que enfrenta la localidad. La relación JAL–Alcaldía se mantuvo bajo un enfoque de corresponsabilidad, en el que el debate se tradujo en propuestas y ajustes concretos.
¿La virtualidad fue un obstáculo?
Lejos de afectar la dinámica de trabajo, la modalidad virtual —implementada debido a adecuaciones en la infraestructura administrativa— permitió dar continuidad a la agenda legislativa y ampliar el acceso ciudadano a las sesiones.
De manera complementaria, la JAL mantuvo espacios presenciales estratégicos, reafirmando que el contacto directo con la comunidad sigue siendo un eje central de su labor. La combinación de ambos formatos fortaleció la participación y garantizó la transparencia del ejercicio público.
Un balance político y comunitario
La primera quincena de diciembre dejó como resultado una JAL activa, cohesionada y comprometida, en la que, pese a las diferencias políticas, primó el interés general. Los ediles y edilesas demostraron que la planeación, el control político y la participación ciudadana son pilares fundamentales para cerrar el año con decisiones responsables.
Con este balance, la Junta Administradora Local de Puente Aranda reafirma su papel como escenario clave de la democracia local, fortalece la articulación con la Alcaldía Local y sienta bases sólidas para el desarrollo del próximo año.
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